El doctor Frank Espino, director del Hospital Docente SEMMA Santiago, aseguró que la institución ha atravesado durante su historia períodos difíciles que pusieron a prueba la capacidad de recuperación del centro de salud.
Al recordar su trayectoria, afirmó haber dedicado unos 32 años al servicio institucional y señaló que llegó por segunda ocasión al hospital en 2003, donde posteriormente asumió responsabilidades como la jefatura de Medicina.
Espino sostuvo que entre 2012 y 2013 el centro atravesó una de sus etapas más complejas, marcada según relató por escasez de autoridades, médicos y personal.
A su juicio, aquella experiencia demostró que una institución sanitaria no se transforma únicamente mediante recursos económicos, sino también con “organización, liderazgo, compromiso y un equipo dispuesto a trabajar”.
Espino afirmó que uno de los principales logros de la gestión ha sido comenzar a recuperar la confianza en el hospital, tanto entre los trabajadores como entre los usuarios.
El director destacó además el carácter docente del SEMMA Santiago y recordó que el desarrollo de la residencia de Medicina Interna fue uno de los pasos que permitieron fortalecer su componente académico.
También hizo referencia a la relación con la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y sostuvo que los reconocimientos recibidos desde el ámbito académico constituyen, en su opinión, una señal del avance alcanzado en docencia, servicios y formación profesional.
Para Espino, el nuevo plan estratégico representa por ello “el comienzo de una nueva etapa” y no simplemente otro ejercicio administrativo.
En el ámbito financiero, el director declaró que al asumir esta etapa de gestión encontró una deuda cercana a RD$225 millones, una cifra que debe mantenerse atribuida a sus declaraciones mientras no se disponga de estados financieros públicos que permitan corroborarla de manera independiente.
Espino aseguró igualmente que el hospital alcanzó recientemente niveles de producción cercanos a RD$40 millones en un año.
“Eso demuestra que un hospital público también puede ser productivo”, sostuvo. Sin embargo, precisó que, desde su perspectiva, productividad no significa únicamente generar ingresos, sino utilizar adecuadamente los recursos, aprovechar la capacidad instalada, ampliar servicios y conseguir mejores resultados para los pacientes.
Otro de los ejes defendidos por Espino es vincular la productividad con el reconocimiento al desempeño del personal. Según explicó, médicos y otros profesionales que atienden más pacientes, realizan procedimientos adicionales, asumen mayores responsabilidades o contribuyen a reactivar servicios subutilizados deberían encontrar mecanismos transparentes que reconozcan ese esfuerzo.
El director aseguró que el hospital ha tenido casos en los que algunos profesionales consiguieron mayores ingresos como resultado de una productividad superior, aunque esas cifras tampoco fueron acompañadas en el discurso por documentación pública que permita verificarlas.
Espino insistió en que no se trata de conceder privilegios, sino de construir una cultura basada en mérito, responsabilidad y resultados, en la que médicos, enfermeras, técnicos y personal administrativo se sientan valorados y parte del proyecto institucional.
De cara al futuro, Espino planteó que el plan estratégico del SEMMA Santiago debe establecer metas, indicadores, seguimiento y evaluación permanente, además de promover decisiones sustentadas en datos y no en improvisaciones. Su objetivo declarado es avanzar hacia “un hospital docente, productivo, organizado y, sobre todo, excelente”, capaz de ofrecer atención digna, segura y de calidad y de competir con centros de referencia nacionales e internacionales.
Para el director, el reto va más allá de administrar las operaciones cotidianas: “No se trata solamente de administrar el hospital. Se trata de transformarlo”, afirmó, al señalar que la experiencia acumulada, la participación del personal y una planificación medible serán determinantes para alcanzar esa meta.
Espino, es médico gineco-obstetra, perinatólogo, docente universitario, gestor hospitalario y escritor dominicano. Nacido en Santiago de los Caballeros el 2 de abril de 1954, se graduó de Medicina en la entonces Universidad Católica Madre y Maestra.
Posteriormente se especializó en Ginecología y Obstetricia en el Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez. Completó además formación en Perinatología, con entrenamiento en Río Piedras, Puerto Rico.
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