La arquitectura dominicana está de luto tras el fallecimiento, este martes, del arquitecto Francisco Manuel Batista Bisonó (Cuqui Batista), considerado uno de los más influyentes profesionales del diseño, el urbanismo y la planificación de ciudades en el país.
Batista, quien en junio de 2025 cumplió 100 años de edad, dedicó cerca de 75 años al ejercicio de la arquitectura, dejando un legado que marcó el desarrollo urbano de Santiago, Santo Domingo y otras ciudades dominicanas. Su muerte generó numerosas manifestaciones de pesar entre arquitectos, académicos, instituciones culturales y exalumnos, que lo reconocen como un referente de varias generaciones.
Su obra se distinguió por integrar la funcionalidad con el respeto al entorno, la identidad cultural y la memoria histórica de los espacios. Más que proyectar edificios, defendió una visión de la arquitectura como instrumento para mejorar la calidad de vida y fortalecer el patrimonio nacional.
Entre sus trabajos más representativos figura el antiguo edificio del Banco Nacional de la Vivienda, en Santiago, considerado una de las edificaciones emblemáticas de la arquitectura moderna de la ciudad. También participó activamente en los debates sobre conservación del patrimonio, planificación urbana y desarrollo sostenible.
Además de su destacada trayectoria profesional, Cuqui Batista fue un reconocido formador de arquitectos, a quienes transmitió su pasión por el oficio y una permanente vocación por el estudio y la innovación.
Con su partida, la República Dominicana pierde a uno de los arquitectos más trascendentes de su historia contemporánea, cuya obra y pensamiento continuarán como referencia para las presentes y futuras generaciones.
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