El pasado sábado, en el Coop Live Arena, de Manchester, Inglaterra, dos ingleses se disputaron el campeonato mundial de los pesos completos, en la versión de la Organización Mundial de Boxeo –OMB-,( los tres títulos restantes, el de la Asociación, Consejo Mundial y la Federación Internacional de Boxeo, los tiene en su poder el ucraniano Oleksandr Usyk).
Se trata de Fabio Wardley, quien lo exponía ante su compatriota Daniel Dubois, que trataba de recuperar la corona, ya que previamente reinó como monarca en la versión de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).
Ambos protagonizaron un pleito explosivo y espectacular desde el principio. Wardley, hasta ese momento invicto (21-0, 19 nocauts) que no era favorito, sorprendió en el primer asalto a Dubois, a quien envió a la lona con un volado de derecha. Posteriormente, en el tercero, volvió a tumbarlo con el mismo golpe.
Sin embargo, el dominio de Wardley fue precisamente en los tres primeros capítulos e incluso, en ese lapso, dio la impresión de que iba a producir la sorpresa.
Empero, a partir del cuarto asalto, y luego que en el quinto Dubois recibió un par de bofetadas en ambos lados del rostro por parte de su entrenador Don Charles (hizo recordar a lo ocurrido en aquella pelea del boricua Wilfredo Benítez, a quien su padre, Gregory Benítez también abofeteó en su combate ante el norteamericano Harold Weston Jr, en Puerto Rico en 1979) las cosas cambiaron.
Al parecer esa actitud de su entrenador surtió efectos positivos e hizo reaccionar a Dudois, quien a partir de ahí, comenzó a dominar las acciones y en base a una presión constante, fortaleza, agresividad, mayor volumen y poder devastador en ambos puños, fue minando la resistencia de Wardley e incluso al final del sexto asalto, lo tuvo al borde del nocaut, pero el hasta ese momento campeón logró sobrevivir.
El resto de la contienda es historia porque relativamente se desarrolló el mismo patrón. Un Dubois que no daba tregua, que persiguió por todo el cuadrilátero a su rival y un Wardley que trataba de conectar un golpe que definiera la pelea a su favor, el cual nunca llegó.
Tras ese dominio de Dubois, Wardley peleó con una herida en la nariz, de la cual sangró relativamente durante todo el trayecto e incluso en la medida en que avanzaba el combate su ojo derecho fue cerrándose.
Empero, hay que reconocer en Wardley, quien sufrió su primera derrota, su indomable valor y orgullo de peleador. Jamás se dio por vencido y aún maltrecho y magullado, mal herido, siempre lanzó golpes e intentó cambiar el ritmo de la batalla con un impacto que produjera el milagro.
Ya en el asalto número 11, Dubois conectó una devastadora combinación de derecha e izquierda, unido a otros golpes de menor relevancia que obligó al referí Howard Foster a detener la desigual pelea y decretar el nocaut técnico a favor de Dubois.
Fue un triunfo merecido y contundente de Dubois, uno de los más fuertes pegadores con que cuenta actualmente la división de los pesados(de sus 23 triunfos, 22 han sido por la vía rápida, con tres derrotas) que ahora revive su carrera, tras ser noqueado en el quinto asalto en su anterior contienda por el ucraniano Oleksandr Usyk, en julio pasado, lo que lo pone en camino a combates más importantes en su futuro inmediato.
Se habla inclusive de que podría haber una revancha, la cual está estipulada en el contrato conforme lo anunció el promotor británico Frank Warren, la que se entiende sería muy atractiva si se parte del peleón que escenificaron estos dos guerreros.Ya veremos. PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES:A propósito de Daniel Dubois, es oportuno decir que éste conquistó el título mundial por primera vez cuando, el 1 de junio del 2024, venció por nocaut en ocho rounds a Filip Hrgovic. Con esa victoria ganó el título interino de los pesados avalado por la FIB, pero luego fue reconocido como monarca oficial cuando este organismo desconoció al ucraniano Oleksandr Usyk. ¡Suena la campana! ¡Climmp!
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