Feliz día para todos
El Síndrome de Estocolmo hace referencia a cuando una víctima genera un lazo emocional con su agresor, identificándose con él, incluso sintiéndose responsable o culpable de las agresiones recibidas.
Y traigo este término a colación porque muchos entiendo es lo que pasa en la relación de los comunicadores y amigos Bolívar Valera y Enrique Queily.
Aunque no estoy del todo de acuerdo con estas aseveraciones y planteamientos, si entiendo, El Boli, como se le conoce al CEO de El Mañanero, debe replantear ciertas formas a la hora de hablarle a sus compañeros.
Y no tiene nada que ver que el papel de Enrique sea esta dinámica de tonto o buzón, eso lo entendemos perfectamente, entre ellos se ha creado una sinergia de avergonzar al otro con situaciones que uno de los dos se hace el inocente.
Esto es bueno y valido en un programa que sabemos tiene segmentos de tópicos serios y sociales, no deja de ser un espacio con su dosis alta de humor.
Ahora bien, si usted es el ofendido, el afectado o el maltratado y no le importa y se queda en el mismo lugar, pues nadie, debe cuestionar eso. Reza un viejo adagio, el que por su gusto muere”…complete usted.
También me pongo en el lugar de Raeldo López, quien salió en la defensa de su compadre y amigo, por entender le hacía un bien con ese comentario.
Al final nos deja una importante reflexión toda esta situación, y no es más que usted debe estar donde se sienta bien y siempre regresar donde ha sido feliz.
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