La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido al mundo que los azúcares libres, presentes en bebidas azucaradas y otros productos procesados, aumentan el riesgo de obesidad infantil, diabetes tipo 2 y caries dental, además de fomentar hábitos alimentarios poco saludables a largo plazo. Recomienda reducir su consumo a menos del 10% de la ingesta calórica diaria y por debajo del 5% en niños pequeños.
Mientras para Unicef, los primeros mil días de vida, desde la gestación hasta los dos años, son determinantes para el desarrollo físico y cerebral, de manera que una alimentación inadecuada en este período puede afectar el crecimiento, el sistema inmunológico y elevar el riesgo de enfermedades crónicas en la adultez, lo que convierte este ciclo en un de los más críticos para la salud infantil. En República Dominicana, la alimentación de los niños comienza en edades en las que deberían predominar la lactancia materna y los alimentos naturales, pero una gran proporción ya está expuesta a bebidas azucaradas y artículos ultra procesados. Ese asunto no debe pasar desapercibido dada la importancia de garantizar la buena salud a la niñez y al resto de la población.
El azúcar, que tiene muchas calorías, la defino como un veneno sabroso o un mal necesario del que debemos cuidarnos, consumiéndola en una mínima proporción. Es lo que siempre acostumbro hacer cuando tomo café, té y jugos de elaboración doméstica. Nada de la calle.
A propósito del tema, veamos una investigación publicada por la entidad EnHogar-MICS 2025 (Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples), explicando que el 70.4% de los niños de 6 a 23 meses de nacidos consumió bebidas azucaradas el día anterior a esa entrevista de campo, mientras que un 38.5% recibió alimentos no saludables. Apenas el 19.2% logró lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, como recomiendan los organismos internacionales.
“En esa etapa, los niños deberían iniciar una alimentación complementaria basada en alimentos naturales, papillas, frutas, vegetales y la continuidad de la lactancia materna. Sin embargo, en la práctica, muchos son expuestos a jugos en caja, néctares industrializados, galletas dulces, cereales azucarados o incluso pequeños sorbos de refresco, productos que sustituyen preparaciones frescas y adecuadas para su desarrollo”, dice el estudio. (Véase periódico El Día, 4/07/2026). El hallazgo revela que la introducción temprana de ese producto en la dieta infantil constituye un peligro para la salud. Esta consulta técnica, realizada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), abarca más de 35,000 hogares y proporciona datos clave para la formulación y evaluación de políticas públicas, contribuyendo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Por Manuel VÓLQUEZ
Comentarios0
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!