A Pedro Sánchez, al parecer no le quedó otra alternativa a no ser la convocatoria de elecciones adelantadas para detener la alta presión social que se evidencia con las multitudinarias manifestaciones celebradas en España y un proceso inflacionario que unido con la fragilidad de su mayoría debilitan la figura del mandatario.
En España, miles de ciudadanos de todos los estratos sociales se movilizaron en su capital, Madrid, en reclamo por los altos precios de los alquileres; en Francia miles de trabajadores se encuentran a la expectativa, reclamando ajustes salariales y en algunos territorios, particularmente Escocia, continúan existiendo movimientos políticos que promueven una mayor autonomía o la independencia de la Corona Británica.
Sea por los elevados precios de los combustibles o por los procesos inflacionarios como en América Latina (AL), también varias naciones han sentido en sus bolsillos los altos precios de los alimentos, como consecuencia del desarrollo de una guerra entre EE. UU. e Irán, que ha elevado considerablemente los precios de los fletes y otros insumos.
La Guerra entre estos dos países ha traído como consecuencia inmediata la elevación del costo de la vida en casi todos los países de Europa, quienes además de sentir los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania, están viendo cómo se desmorona la calidad de vida que disfrutaban.
El caso más reciente lo constituye el de España, donde el gobernante español se ha visto en la obligación de adelantar la celebración de elecciones, por el fracaso de varios decretos para limitar los altos precios de la vivienda.
La conformación del gobierno empujó al actual mandatario a impulsar una coalición de partidos políticos, tanto nacionales como regionales, incluyendo la izquierda vasca, que se encontraba en el exilio.
Lentamente el gobierno ha ido perdiendo apoyo para seguir impulsando el desarrollo de iniciativas, como esta de la vivienda, donde los ciudadanos españoles tienen muchísimas dificultades para adquirirla.
La obtención de una vivienda por primera vez se ha convertido en algo inalcanzable para los jóvenes que no logran concretizar sus proyectos de vida siendo algo esencial en el actual momento en España.
Al momento de visualizar esta realidad la frustración se fue apoderando de gran parte de la población, que al evaluar la alternativa de los alquileres, debe afrontar los altos precios de éstos.
En definitiva, la gobernabilidad de España luce a la deriva en este contexto en se observaba a un Pedro Sánchez siendo acorralado en cada una de estas situaciones en el parlamento.
Hay que recordar en que durante su permanencia al frente del gobierno español se ha valido de cuantos recursos políticos que han sido necesarios para alzarse con el control político, el cual, hasta ahora, le permitió sortear las diferentes situaciones.
Sería oportuno preguntar: ¿Podría la convocatoria de estas elecciones fuera de fecha ser otra de las grandes maniobras, a través de las cuales ha mantenido su vigencia política en España o si por el contrario estamos asistiendo a los días finales de este formidable político del PSOE?
Un adelanto de las elecciones sería una gran oportunidad para renovarse, legitimando su conducta política ante unas élites incapaces de admitir lo crucial de evaluar su propuesta sobre las viviendas en un momento en que todo el país ha levantado la consigna de buscar una solución a esta situación.
Como todos los gobernantes que permanecen mucho tiempo al frente de un país, a Pedro Sánchez lo afecta el desgaste, la crisis de la vivienda fue el detonante, pero en realidad desde hace algún tiempo su coalición frágil se percibe en varias decisiones; hay toda una presión en Europa a la que no escapa y pudiera ser, desde luego, que la inflación y la forma que se manifiesta el costo de la vida, vaya más allá de América Latina, incluyendo también a este viejo mundo, que no podrá escapar de los efectos que se producen en ambientes bélicos tan próximos y entrelazados con su realidad.
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