Santiago de los Caballeros se convierte desde hoy en escenario de una importante cita para América Latina y el Caribe: el 41.º Período de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que reunirá durante tres días a autoridades, organismos internacionales, representantes empresariales y académicos para analizar las transformaciones y perspectivas de la región.
La presencia del presidente Luis Abinader en la inauguración, junto al secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, y representantes de los países participantes, otorga especial relevancia a un encuentro que trasciende el protocolo diplomático. Santiago será, durante estos días, un espacio para el diálogo sobre el futuro económico, social y ambiental de una región que atraviesa profundas transformaciones.
El documento de posición de la Cepal, “Gestión de las transformaciones en una era de rupturas”, plantea la necesidad de comprender los cambios que experimenta el orden internacional y de fortalecer las capacidades productivas, institucionales y tecnológicas de los países.
Más que limitarse al diagnóstico, esta realidad plantea la oportunidad de avanzar hacia una agenda regional sustentada en la integración, la estabilidad macroeconómica, la sostenibilidad fiscal, la transformación digital, la innovación y el fortalecimiento institucional. Son factores indispensables para elevar la productividad, generar empleos de calidad y ampliar las oportunidades de desarrollo.
En este contexto, adquiere especial importancia la participación de República Dominicana en la agenda regional. El país asumirá la presidencia de la Cepal hasta 2028, responsabilidad que representa una oportunidad para promover una visión práctica del desarrollo, sustentada en la cooperación, la innovación, la institucionalidad y el aprovechamiento de las capacidades de cada nación.
Para Santiago, la celebración del encuentro constituye asimismo una ocasión para mostrar sus fortalezas productivas, empresariales, académicas y culturales. Ser sede de una reunión de esta naturaleza contribuye a proyectar la ciudad y a reafirmar su vocación como espacio de intercambio, inversión, conocimiento y cooperación.
La expectativa es que las deliberaciones produzcan propuestas y compromisos capaces de traducirse en acciones concretas. América Latina necesita fortalecer su capacidad para transformar los cambios del presente en políticas que impulsen la productividad, reduzcan las desigualdades, amplíen las oportunidades y consoliden instituciones confiables.
Santiago recibe a la Cepal con la oportunidad de mostrar lo que una ciudad puede aportar cuando abre sus puertas al diálogo regional. Que este encuentro contribuya a renovar la cooperación y a construir una visión compartida de un futuro de mayor prosperidad, estabilidad y dignidad para todos.
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