Estimados graduandos
"Líderes del futuro, comprometidos con la ética, la innovación y la sensibilidad humana".
Hoy es un día de mucha alegría para todos y todas. Celebramos un logro importante en sus vidas, para sus familias, para UTESA y para toda la región. Estar en este escenario representa la culminación de años y de noches en vela, de sacrificios familiares y de un profundo deseo de superación. Ese título que hoy reciben en sus manos no es solo un reconocimiento a su esfuerzo individual, es el resultado del trabajo en equipo de mucha gente: en la universidad, en las aulas, en las familias, y hasta en sus lugares de trabajo.
Al salir de la Universidad, la sociedad dominicana no solo les pide que sean excelentes profesionales; clama y demanda que asuman su rol de líderes éticos. En ese sentido Martin Luther King Jr. resalta que un líder eficaz necesita tanto la capacidad intelectual como la solidez ética, y nuestra nación necesita ese estilo de liderazgo para su transformación.
En la actualidad, la República Dominicana enfrenta desafíos estructurales que no se resuelven únicamente desde un escritorio ni con honores académicos, sino desde la coherencia y el compromiso ético de sus ciudadanos. Con la firme convicción de que el cambio es posible, hoy en el día de su investidura, queremos invitarlos a asumir los siguientes compromisos:
• Responsabilidad ambiental: Nuestro país sufre las consecuencias de una huella ecológica insostenible. “La Tierra es muy generosa, pero no tolera que abusemos de ella” (Wangari Maathai). No podemos seguir tolerando que los ríos, playas, arroyos y cañadas estén asfixiados por plásticos ni por la pérdida acelerada de nuestras cuencas. Su rol como profesional consciente, radica en diseñar soluciones sostenibles y mitigar el impacto ambiental de cada proyecto que lideren, como lo hicieron en su proyecto de grado. Cuidar nuestra casa común es el primer acto de defensa de nuestra soberanía.
• Un comportamiento cívico en las vías públicas: La situación de nuestras calles es una crisis humanitaria latente. Según registros de la DIGESETT y análisis viales, más de 15,700 personas han fallecido en siniestros de tránsito en el país entre 2021 y mediados de 2026. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que estas muertes son totalmente prevenibles mediante un cambio de comportamiento. Una persona educada y profesional demuestra su educación respetando las leyes de tránsito. Manejar con prudencia, respeto y tolerancia es la expresión más elemental de respeto por la vida del prójimo y la de nosotros mismos.
• Protección de la niñez: La infancia en nuestro país está clamando por resguardo. El exsecretario general de la ONU, Kofi Annan, afirmaba con crudeza que “no puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en que trata a sus niños”. Esta realidad nos golpea el rostro al ver que la niñez dominicana atraviesa una crisis silenciosa. Datos de la Policía Nacional revelan que, en los últimos 12 meses, cerca de 90 menores de edad fueron reportados como desaparecidos, formando parte de una alarmante cifra que incluye a 50 niños de entre 1 y 11 años.
Detrás de estos números hay historias desgarradoras. Además, tragedias por negligencia y accidentes en espacios públicos y privados cobraron la vida de al menos 15 niños por ahogamiento en el último año, sumado a muertes dolorosas bajo supervisión institucional y casos de abuso que estremecen al país. A todo esto, se suman los casos de violaciones e incesto que muchas veces terminan con embarazos o quitándole la vida a la niña o adolescente. Como nuevos profesionales los invitamos a no ser causantes de situaciones de abuso infantil, ni a ser indiferentes a la necesidad de protección de los niños, niñas y adolescentes.
• Contribuir a la erradicación de la violencia doméstica: El tejido familiar dominicano enfrenta una realidad desgarradora. El boletín estadístico del Ministerio Público de la República Dominicana reportó tan solo en el primer trimestre de 2026 más de 17,500 denuncias por violencia de género e intrafamiliar, sumando 22 dolorosos feminicidios en esos tres meses. Como nuevos profesionales, tienen el mandato ético de romper el silencio, rechazar cualquier conducta machista o violenta en sus hogares y promover comunidades fundamentadas en la equidad y la resolución pacífica de conflictos. Recordamos las palabras de la escritora y activista Audre Lorde: “No es la diferencia lo que nos inmoviliza, sino el silencio”.
• Aprovechar la Inteligencia Artificial con enfoque humano: Nos encontramos en plena era de la automatización. La Inteligencia Artificial optimizará procesos y redefinirá sus profesiones, pero la tecnología jamás va a sustituir la sensibilidad del ser humano. En su reciente e histórica encíclica Magnifica humanitas el Papa León XIV lanzó un llamado urgente a “desarmar la inteligencia artificial”. El Pontífice nos recuerda con firmeza: “Desarmar no significa rechazar la tecnología, sino impedir que domine a la humanidad”. Nos alerta además sobre el peligro de que el control de los datos permanezca “en manos de pocos”, reduciendo a las personas a meros algoritmos y lógicas de exclusión o dominio.
Estimados graduandos, recuerden las palabras del Santo Padre en sus encuentros con los jóvenes: “El acceso a los datos, por extenso que sea, no debe confundirse con la inteligencia”. La verdadera sabiduría radica en la búsqueda del bien común. Utilicen la IA no para desplazar el valor humano, sino como una herramienta aliada para reducir las brechas sociales, democratizar el conocimiento y potenciar el progreso nacional bajo un estricto criterio moral.
• Cultivar las habilidades blandas. Hoy el ámbito laboral, social, deportivo, político y hasta el familiar, demandan de las personas, no solo conocimientos técnicos y especializados, sino también un conjunto de habilidades que contribuyen a la convivencia pacífica, al incremento de la productividad, a la eficiencia y eficacia en el logro de los objetivos, como son: el liderazgo, pensamiento crítico y estratégico, comunicación efectiva, trabajo en equipo y colaborativo, creatividad e innovación, ética profesional, entre otras habilidades no menos importantes.
A propósito de las habilidades blandas es oportuno recordar el mensaje del Papa en su reciente visita a España que coincidió con la víspera del Mundial de Futbol: “El fútbol nos recuerda algo que no podemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida.
Estimados graduandos, la República Dominicana no necesita profesionales indiferentes enfocados únicamente en el éxito financiero individual. El país necesita una generación con liderazgo ético que combine la excelencia técnica con la sensibilidad social.
Salgan al mundo con la frente en alto, apoyados en la ciencia, inspirados por los datos y guiados por una integridad inquebrantable.
¡Muchas felicidades y que Dios bendiga siempre su camino hacia el futuro!
Muchas gracias
Palabras de la Dra. Haydeli Toribio, Rectora de UTESA Dajabón en la XIX Graduación Ordinaria. Sábado 4 de julio de 2026
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