¡Buenos días amigis!...Las ciudades no se levantan únicamente con cemento, acero y avenidas. Existen otros cimientos, silenciosos e invisibles, que sostienen su alma. Son las creencias que unen a una comunidad, las palabras que iluminan la conciencia colectiva, las expresiones culturales que preservan la memoria y los liderazgos capaces de inspirar confianza.
Allí, en esos territorios que no aparecen en los planos urbanos, se construye la verdadera identidad de un pueblo.
Quizás por eso resulta significativo que la Arquidiócesis de Santiago y la Catedral Metropolitana Santiago Apóstol “El Mayor”, que preside el arzobispo monseñor Héctor Rafael Rodríguez y el Comité Permanente de las Fiestas Patronales de Santiago, convoquen a las nueve de la mañana de hoy al lanzamiento del programa oficial 2026.
Más allá de una agenda de actividades religiosas, las fiestas patronales representan un reencuentro con las raíces espirituales de una ciudad que, a pesar de la velocidad de los tiempos modernos, continúa encontrando en la fe una brújula para orientar su caminar.
Y como si la mañana abriera paso a la reflexión de la tarde, la palabra vuelve a reclamar su espacio. El Ateneo Amantes de la Luz tiene a las siete de esta noche el conversatorio “El oficio de contar”, con Milagros de Jesús de Féliz, autora de las obras Me gustaría contarte y El coraje que nos falta. La poeta y escritora Daniela Cruz será la moderadora.
No deja de ser revelador que, en una época dominada por la inmediatez y las pantallas, todavía existan personas dedicadas al noble oficio de contar historias. Narrar es mucho más que describir acontecimientos; es rescatar emociones, preservar memorias y dar sentido a las experiencias humanas.
Quien cuenta una historia no solo comunica hechos: también construye puentes entre generaciones.
La misma noche, la Dirección Provincial de Cultura que dirige Rafelito Mirabal presenta la puesta en circulación del libro Atrapados en el Mercado, autoría de José León Reyes, en el Palacio Consistorial. Un libro siempre representa una victoria de la reflexión sobre el ruido. Cada página escrita es una invitación a detenerse, pensar y comprender mejor el mundo que habitamos.
Fe, literatura y cultura aparecen así como estaciones de un mismo recorrido. Son expresiones distintas de una búsqueda común: la necesidad humana de encontrar significado en medio de las complejidades de la vida contemporánea.
Y mientras la ciudad fortalece esos pilares espirituales e intelectuales, también observa con atención el fenómeno del liderazgo. La alcaldesa del Distrito Nacional lidera el ranking como la mandataria local mejor valorada del continente, según la Revista Semana.
El medio colombiano basó parte de su análisis en la medición del mes de junio realizada por la firma CB Global Data, donde Carolina repite como la ejecutiva mejor valorada entre alcaldes de las ciudades capitales de Latinoamérica.
Más allá de simpatías políticas, el reconocimiento invita a reflexionar sobre las cualidades que la ciudadanía busca en quienes ejercen responsabilidades públicas. Carolina ha logrado combinar liderazgo, cercanía, carisma y una singular capacidad para conectar con la gente desde la espontaneidad.
Son atributos que explican por qué muchos observadores la consideran una figura con proyección nacional.
Al final, una ciudad crece cuando logra armonizar sus dimensiones esenciales. La fe fortalece el espíritu, la cultura alimenta la inteligencia, la palabra preserva la memoria y el liderazgo genera confianza.
Cuando esos elementos coinciden, surge algo más importante que el desarrollo material: nace una comunidad consciente de quién es y de hacia dónde quiere dirigirse.
Porque los grandes pueblos no se distinguen únicamente por sus edificios o sus estadísticas, sino por la calidad de las ideas, los valores y los sueños que son capaces de compartir....Dios los bendiga en cada amanecer.
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