El Espíritu se recibe por la fe en Cristo

El Espíritu se recibe por la fe en Cristo

“Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?  ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?” Gálatas 3:2-3

El problema de las ense­ñan­zas falsas es que ponen por encima los criterios que ellos entienden que a los creyentes deben hacer para salvarse o recibir “unción del Espíritu Santo” que obedecer lo que Dios ya ha ­establecido en Su Palabra. Somos salvos por gracia, no por obras, para que nadie se gloríe. 

Las falsas enseñanzas se empeñan en enseñar dogmas de hombres, costumbres paga­nas, ritos para tener más unción. Pero yo me pregunto: Si estamos en Cristo, también tenemos al Espíritu Santo, y si Él es que nos guía a la Verdad, ¿Cómo es que tengo que hacer sacrificio para recibir la gracia que nos fue dada en Cristo? ¿Quiere presen­cia? Ame al Señor, anhélelo con todo su corazón, sujétese y obedezca los proce­sos de Dios. 

Los gálatas se dejaron fascinar, engañar de las falsas enseñanzas, por eso el apóstol Pablo los enfrenta con la Palabra, de que ellos recibieron el Espíritu Santo al ser salvos, no porque ellos guarden la Ley. El Espíritu Santo se nos da al ser salvos como produc­to de estar en Cristo, no por sujetarse y obedecer normas de hombres. La Palabra es muy específica cuando dice: 

“Pero, si el Espíritu de Dios vive en ustedes, ya no tienen que seguir sus malos deseos, sino obedecer al ­Espíritu de Dios. El que no tiene al Espíritu de Cristo, no es de Cristo”. Romanos 8:9 TLA

Dios nos ha dado Su Espí­ritu, no lo recibimos por ningún sacrificio, sino por medio de la fe salvadora que Dios nos concede cuando recibimos a Cristo al escuchar Su glorioso evangelio. A Dios le plació salvarnos por medio de Su Hijo, también, nos ­envió el Consolador, el cual estará todos los días en nuestras vidas.

Por eso Pablo les decía a los gálatas “insensatos”, no por falta de inteligencia, sino, por su desobediencia, de conocer la verdad y tomarla en poco escuchando voces extrañas.

 “Así que la fe viene por oír, es decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo”. Romanos 10:17 NTV   

Recibimos el Espíritu una vez que recibimos a Cristo, y por ende la salvación. “El que obedece sus manda­mientos permanece en Dios y Dios en él. ¿Cómo sabemos que él permanece en nosotros? Por el Espíritu que nos dio”. 1 Juan 3:24 NVI

“¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos ­Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?” Gálatas 3:1

 

 

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Autor

Maricela Ortiz

Digital Press Platform

Equipo de redacción de Digital Press Platform.

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