¿Por qué llamas Señor, y no obedeces mi palabra y no haces lo que yo digo?

¿Por qué llamas Señor, y no obedeces mi palabra y no haces lo que yo digo?

“[17] Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a la luz. [18] Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aún lo que piensa tener se le quitará”. (LUCAS 8:17-18)

Dios en su soberana voluntad se acerca una vez más a ti para decirte que la ­Biblia es el medio que Él ha establecido para que tú y todos los seres humanos que son pecadores y por ellos Él te ordena que prestes mucha atención y oigas Su Pala­bra, para conocer su voluntad y así librarte de una condena­ción eterna, pues Él te enseña en Su Palabra que toda la escritura es inspirada por Dios y debemos oír con mucha reve­rencia y atención su palabra: 

“[45] El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. [46] ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? [47] Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. [48] Semejante es al ­hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inunda­ción, el río dio con ímpetu ­contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. [49] Más el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa”.

Dios demanda y ordena que escuches por medio de la fe Su Palabra para buen tuyo y todos aquellos que serán salvos única y verda­deramente por la gracia de Dios y el Señor Jesu­cristo, como él te enseña: 

[17] Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. [18] Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra ha salido la voz de ellos, Y hasta los fines de la tierra sus pala­bras. (ROMANOS 10:17-18)

El Señor alaba y bendice a todos aquellos que oyen su voz palabra y la obedecen: 

“[27] Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: ­Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. [28] Y él dijo: Antes biena-venturados los que oyen la pala­bra de Dios, y la guardan”. (LUCAS 11:27-28)

Que el Señor bendiga su palabra y alcance tu corazón para la salvación eterna de tu alma: 

“[12] Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espí­ritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los ­pensamientos y las intenciones del corazón”. (HEBREOS 4:12)

“[18] Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aún lo que piensa tener se le quitará”. (LUCAS 8:18)

Todas estas citas bíblicas las encontrarás en la Biblia Rei

 

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Autor

Ramón Enrique Marmolejos

Digital Press Platform

Equipo de redacción de Digital Press Platform.

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