Protejamos la cordillera Septentrional

Protejamos la cordillera Septentrional

Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra Madre Tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produ­ce diversos frutos con coloridas flores y hierba». Es precisamente la Madre Tierra que nos proporciona el apreciado líquido del agua mineral (H2O). El agua es esencial para la vida, ya que sostiene los procesos biológicos, regula los ecosistemas y permite la garantía de la supervi­vencia de todos los seres vivos que habitan en nuestro planeta.

La importancia del agua para el ser humano es evidente, en tanto que el porcentaje de agua en nuestro cuerpo casi alcanza las dos terceras partes. Está presente en los tejidos corporales y en los órganos vitales. Es un elemento fundamental para procesos corporales vitales. Sin beber agua no podría el ser humano sobrevivir más allá de tres o cuatro días.

Ciertos grupos de poder nativos y extranjeros, sin amor a la vida ni a la patria de Duarte, están buscando toda la manera de explotar nuestra cordillera Septentrional en busca de tierras raras, así como extracción de metales como el oro y la plata.

Ha sido oportuno el comunicado de la Comisión Nacional de Pastoral de Ecología y Medio Ambiente, de la Conferencia del Episcopado Dominicano del pasado 28 de abril donde manifiestan su apoyo a las comunidades y personas de buena voluntad que, haciendo uso del derecho que le asiste, promueven sin violencia, la preservación de las cordilleras Central y Septentrio­nal.

Los obispos se unen a la deman­da de que estos territorios sean ­resguardados de actividades mineras, ya que pueden comprometer la inte­gridad ecológica de estas zonas y perturbar su rol en el ciclo hidroló­gico del país. En tal sentido, los pastores instan a las autoridades a escuchar el clamor de las comunidades que ­piden el respeto de las cordilleras Central y Septentrional. El papa Francisco, en la encíclica ‘Laudato Si’, nos recuerda que el cuidado de la “casa común” es una responsa­bilidad compartida. Esta exige deci­siones prudentes que deben estar orientadas al bien común y a la sostenibilidad de la vida. Por lo tanto, las montañas no sólo constituyen un patrimonio natural inva­luable, también son un elemento esencial para el equilibrio ambiental y la supervivencia del país.

A los mitrados les preocupa que posibles operaciones mineras en las cordilleras Central y Septentrional y su impacto sobre el agua, puesto que es un recurso vital para la vida humana, la agricultura y los ecosis­temas.

Las cordilleras funcionan como grandes reservorios hídricos: captan, almacenan y distribuyen el agua. Esta agua alimenta los principales ríos, acuíferos y sistemas de riego en gran parte del territorio nacional. Cualquier alteración significativa de estos sistemas puede afectar la cantidad, calidad y disponibilidad del agua. En consecuencia, impac­taría a la presente y a las futuras generaciones. La preocupación se extiende a todo acuífero o sistema hídrico nacional que necesite ser protegido de acciones que pongan en riesgo su vida útil.

Las actividades mineras, por su naturaleza, implican remoción de suelos y el uso intensivo de sustancias químicas. Además, generan desechos, por lo general altamente tóxicos, que, aún bajo controles técnicos, conllevan riesgos para las fuentes hídricas. La posible contaminación por metales pesados o sedimentos representa un peligro. Por lo tanto, ellas pueden tener como secuela directa la modificación de los cursos naturales del agua. También afectan a los ecosistemas que dependen de las cuencas impac­tadas por tales actividades. La situación actual de la Presa de Hatillo, principal reservorio de agua del país, atestigua esta realidad.

La Comisión Nacional de Pasto­ral de Ecología y Medio Ambiente de la CED con este comunicado reafirma su compromiso con una visión de desarrollo nacional integral sustentable. Basta ya de pretender tomarnos el pelo como si fuésemos tontos o ignorantes.

 

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Autor

Felipe de Js. Colón

Digital Press Platform

Equipo de redacción de Digital Press Platform.

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