La incertidumbre es una condición de incredulidad, dudas, sin razón y a veces va acompañada del rezago. Las cosas no fluyen como debieran, caminando lento y confuso, sin seguridad para afrontar las circunstancias diarias. La incertidumbre aparece cuando el algún acontecimiento se altera el orden de las cosas. Por momento la gente no lo dice, pero cambia lentamente su actitud para afrontar la cotidianidad. En medio de la incertidumbre se esparcen rumores y desaparece la verdad. Se alejan lentamente las oportunidades, muy escasas. Y el mundo como lo conocemos empieza a operar de una manera totalmente diferente.
Sobre decir o hablar de las desapariciones: Por alguna razón la fe en la espera desaparece o se oculta por algún tiempo. La pandemia o el fin de ella, el covid-19, dio inicio a ese período global de dudas, de la búsqueda incesante de resurgimiento. Las leyes económicas empezaron a resquebrajarse; el camino a seguir luce lúgubre e incierto.
Las personas empezaron a asumir nuevos comportamientos, una conducta extraña que se esparce colectivamente. Se esfuma la confianza; ese factor confianza que hace posible echar hacia adelante los proyectos de interés nacional o colectivos. Nadie escapa a ese descreimiento que llega sin ser invitado; aparece cuando menos se le espera; así se comportan los modelos económicos.
La caída de las bolsas; el cierre de las empresas; la negación de los créditos; la escases de los insumos para la producción agrícola y un encarecimiento, donde existen las dudas de que las cosas vuelvan a ser como antes. Cuando se habla de atender a los más vulnerables; ahí empieza el desafío, por los compromisos de las finanzas públicas. Por el tiempo perdido procurando la realización de los ajustes. Hoy día entramos en la fase de no hay. Se acabó. Se requieren nuevos sacrificios y ahí viene el camino a transitar. Un largo viaje por la incertidumbre.
El primero en conocer estas cosas, tal como vienen desenvolviéndose es el gobierno, el cual convoca a los súbditos para emprender este largo viaje. Les advierte de la necesidad de controlar los recursos disponibles y de acompañar el país en esta etapa de la calamidad que se aposentada.
¡Algo importante! La informalidad, en vez de convertirse en un obstáculo pudiera ser la tabla de salvación de las sociedades que empiezan a transitar por el camino de la calamidad. Ellos tienen mecanismos desarrollados para prevalecer. No forman parte de los compromisos estatales. ¿El conflicto que apuntala la incredulidad, la desconfianza y perturba el ambiente de global podría culminar sin dejar huellas o cicatrices duraderas? ¿Pudiera afectar el poder hegemónico de occidente tan cuestionado en alguna parte del orbe?
La guerra luce detenida, paralizada por los esfuerzos de paz que se discuten. El poder nuclear al que aspira Irán no será posible obviarlo en cualquier instrumento para detener la guerra. El equilibrio quedaría roto como consecuencia de disponer de esta arma en una zona de tanta fragilidad geopolítica y donde los países se muestran contrario al desarrollo de la misma.
En lo adelante, será casi imposible detener ese ambiente de confrontación que envuelve toda la región. La historia de esa zona viene acompañada de los desencuentros de las diferentes civilizaciones que allí se asentaron. De las creencias religiosas que florecieron. Y además de las avaricias, las ambiciones por disponer del control que significa el manejo de la geografía. Negociar en definitiva resultará un reto importante para un país a miles de distancia de la zona.
Allí las diferencias domésticas se expresan a cada instante y los que buscan poder desafían cualquier obstáculo diplomático para propiciar el caos. Para comprender el ejercicio del poder en Medio Oriente se requiere comprender como la historia de ambiciones y avaricias, también ha predominado en las decisiones para conformar los imperios que a través de los tiempos emergieron, dejando apenas el rastro. No será posible penetrar con el modelo democrático, no le resultaré atractivo a quienes procuran un plan de paz.
Pensar, por supuesto, en la inestabilidad global conducirá a pensar en la restructuración de toda la vida, las finanzas y la construcción de nuevos proyectos, por lo largo que será este periodo en que las cosas difícilmente pudieran retornar la normalidad.
Afrontar los compromisos para las empresas e instituciones requerirá un nuevo elemento como variable y será el de la inestabilidad global, en el tránsito de los elementos esenciales para la elaboración de los productos en las industrias.
El costo será alterado de miles de productos como consecuencia de esta dificultad latente. Otros conflictos pudieran confluir y ensanchar la presión sobre los gobiernos y de quienes se encuentran impulsando los procesos de reorientación. En fin, cuando se trata de pensar en cómo serán los días por venir habrá que deshacerse del pensamiento de la predictibilidad, tan esencial para impulsar el bienestar de todos.
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